La fe en cristo nos da libertad
Gál 5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
LIBERACIÓN DE UN CAUTIVO
Las lágrimas corrían libremente por el rostro de un anciano mientras
trataba de desatar el nudo de un cordón que tenía alrededor del cuello,
en el que tenía colgado un pequeño saco. El nudo estaba sucio, y lleno
de tierra. El anciano tenía la cabeza doblada como si llevara un gran
peso sobre la espalda, su cuerpo temblaba y el temor de lo desconocido
se reflejaba en sus ojos. Este hombre era Sampashe, jefe africano. “No
debes confiar en dioses paganos”, le habían dicho; pero el conflicto de
siglos de tinieblas y temor se había posesionado de él. ¿Qué
calamidades le sobrevendrían si se quitaba este amuleto? ¿No podría
conservar por lo menos éste? “No”, le dijeron, si realmente crees en el
amor y en el poder de Jesús, debes poner tu confianza solamente en él”.
Parado junto al anciano, en silencio y compresivo, sonriendo para
infundirle ánimo y confianza estaba el misionero. Sampashe levantó las
manos, pero el viejo nudo no podía deshacerse, pues había estado atado
por tantos años que estaba completamente sólido. El terror se apoderó
del corazón de Sampashe. Miró el rostro del misionero y entonces hizo
la primera oración de su vida, la cual era un grito en el que pedía
auxilio, misericordia y amor. El nudo se aflojó, y a medida que el
cordón se deslizaba del arrugado cuello del anciano, también una carga
pesada caía de su corazón. Alzando el rostro lleno de lágrimas,
Sampashe sonrió triunfante y tomó la mano del misionero en señal de
fraternidad cristiana.
Cristo no será el Salvador de nadie que no lo reciba y confíe en Él como su único Salvador. Prestemos oído a las advertencias y las exhortaciones que hace Dios en la biblia para estar firmes en la doctrina y la libertad del evangelio. Todos los cristianos verdaderos que son enseñados por el Espíritu Santo, esperan la vida eterna, la recompensa de la justicia, y el objeto de su esperanza, como dádiva de Dios por fe en Cristo; y no por amor de sus propias obras.
Cristo no será el Salvador de nadie que no lo reciba y confíe en Él como su único Salvador. Prestemos oído a las advertencias y las exhortaciones que hace Dios en la biblia para estar firmes en la doctrina y la libertad del evangelio. Todos los cristianos verdaderos que son enseñados por el Espíritu Santo, esperan la vida eterna, la recompensa de la justicia, y el objeto de su esperanza, como dádiva de Dios por fe en Cristo; y no por amor de sus propias obras.
